CLÁUSULAS SUELO

 

Iscarabogados.es, 20/07/2013  
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Desde nuestro despacho podemos asesorarle en la revisión de su hipoteca si ésta estuviera afectada por la existencia de una cláusula suelo cuya nulidad ha sido declarada por el Tribunal Supremo, en su Sentencia de 19 de marzo de 2013,  que establece la nulidad de las "cláusulas suelo" que hayan sido incluidas en los contratos, con falta de transparencia. Según el Tribunal Supremo, las cláusulas suelo se considerarán nulas dependiendo de la forma en que hayan sido redactadas y dada a conocer su existencia al consumidor.

 

Cuando no se facilita la misma información y de la misma forma en relación con el tipo de interés y la cláusula suelo, se produce la falta de transparencia. No resulta admisible que se anuncie o contrate un tipo de interés irreal, al  resultar modificado después por una cláusula suelo sobre la que no se ha informado en la misma medida. El cumplimiento de ese deber de información debe ser acreditado por la entidad bancaria, comenzando por su aparición en la oferta vinculante, lo que en la mayoría de los casos no sucede. 

NO ESPERE MÁS!!  ACTÚE !!

RELLENE CON SUS DATOS EL DOCUMENTO QUE ENCONTRARÁ AL FINAL, EN “Enlace/Archivo” y PRESÉNTELO EN SU BANCO. 

NOSOTROS NOS OCUPAREMOS DEL RESTO. 

Cada reclamación se realiza tras un estudio detallado e individualizado, analizando el cumplimiento de los requisitos para que pueda prosperar la demanda. No todas las cláusulas suelo son iguales, pero el TS ha exigido importantes requisitos de transparencia que, según nuestra opinión, permite que la gran mayoría puedan ser anuladas. 

 

 Cláusula suelo como cláusula abusiva

Se entiende en nuestro ordenamiento jurídico por cláusula abusiva lo establecido en el artículo 82.1 del Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre que establece como concepto de cláusula abusiva: “Se considerarán cláusulas abusivas todas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquéllas prácticas no consentidas expresamente que, en contra de las exigencias de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor y usuario, un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato.”

 

Así también la STJE de 14 de marzo de 2.013 caso Aziz contra Catalunya Caixa, establece que “para determinar si se causa el desequilibrio <>, debe comprobarse si el profesional, tratando de manera leal y equitativa con el consumidor, podía estimar razonablemente que éste aceptaría la cláusula en cuestión en el marco de una negociación individual”.  

Para considerar abusiva una cláusula no negociada, como es el caso, según el ya mencionado artículo 83 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios habrá que tener en cuenta pues, varios factores:

 

a.Que se trate de condiciones generales predispuestas y destinadas a ser impuestas en pluralidad de contratos, sin negociarse de forma individualizada, como es el caso. 

 

b.Que en contra de las exigencias de la buena fe causen un desequilibrio importante en los derechos y obligaciones derivados del contrato. En este punto hay que indicar que en muchos contratos de préstamo hipotecario mientras la cláusula suelo se sitúa en valores próximos al 4 o 4,5% se pretenden contraponer con la existencia de una cláusula techo fijada en valores que resultan muy difícil por no decir imposibles de alcanzar, pues no hay que olvidar que en el auge del Euribor en una de las mayores crisis hipotecarias de la historia, ese índice alcanzó un máximo de 5,39% muy alejado de los porcentajes de techo previstos en el entorno del 9 o 10%. Y ahí surge el desequilibrio, mientras que la cláusula suelo es tal, que en un comportamiento previsible del mercado ni siquiera se notaría -como así indica el Informe del Banco de España de 7 de mayo de 2010- la cláusula techo resulta imposible de aplicar.

 

c.Que el desequilibrio perjudique al consumidor. En este caso, el desequilibrio que se produce, sólo perjudica al consumidor firmante del préstamo dado que, cuando podían haber obtenido beneficio del contrato de préstamo hipotecario, al  comenzar las bajadas de tipo de interés, éstas expectativas se ven frustradas por la mencionada cláusula al establecer ese interés -que inicialmente se había contratado como variable- en un interés fijo.

 

 



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